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Declaración Institucional del Parlamento de Galicia con motivo de la celebración del Día Internacional del Pueblo Gitano

El Parlamento de Galicia, como cada 8 de abril, se suma a la celebración del Día Internacional del Pueblo Gitano. Una fecha que recuerda el Congreso Mundial Gitano celebrado en Londres el 8 de abril de 1971 en el que se instituíron la bandera y el himno gitano, símbolos de una identidad con una historia y cultura propias. Un buen momento para el homenaje y el recuerdo a todas aquellas víctimas gitanas de una larga historia de exclusión, rechazo y persecuciones. Un buen momento para recordar a nuestras sociedades que el pueblo gitano sigue a vivir hoy en día, en España y en Europa, una ciudadanía de segunda.
 
A pesar de los avances sociales que se produjeron en las últimas décadas, y a pesar de los pasos que se dieron más recién en el reconocimiento institucional de la comunidad gitana, los gitanos y gitanas siguen viviendo situaciones de grabe desigualdad, exclusión y segregación, respeto al conjunto de la ciudadanía; continúan siendo el grupo social más discriminado, tanto en España como en la Unión Europea; y continúan excluidos de los procesos de participación social de los que goza el resto de ciudadanos y ciudadás en sociedades como las nuestras. Desde  los poderes públicos muchas veces se han dado respuestas parciales, sectoriales y curtopracistas la una realidad que no tiene en cuenta el valor de la diversidad cultural y que no la reconoce como factor de desarrollo en la sociedad.  Falta abordar la cuestión gitana desde una perspectiva integral de reconocimiento cultural, de derechos y de ciudadanía.
 
Frente a la persistente brecha de desigualdad que sufren las personas gitanas en el acceso y en el gozo de derechos sociales básicos, como el derecho la una vivienda digna, el derecho a la educación, o la un trabajo y la unas condiciones laborales equitativas y satisfactorias, hacen falta políticas que realmente protejan, promuevan y defiendan derechos, también de las minorías y de los grupos socialmente más desfavorecidos. Frente al creciente rechazo al diferente y a discursos excluyentes que promueven perjuicios y estereotipos negativos e incitan a la discriminación y al discurso de odio hacia determinados grupos, como las personas gitanas, hace falta más educación, más sensibilización y más aplicación de la legislación que garantice la promoción de la igualdad y el derecho a la no-discriminación. Frente a dinámicas sociales que excluyen o invisibilizan sistemáticamente las personas gitanas de procesos de participación ciudadana y de reconocimiento cultural, hacen falta políticas que favorezcan espacios y canales de participación de personas y grupos con identidades culturales plurales y diversas.
 
Para garantizar el ejercicio de la plena ciudadanía de la comunidad gitana desde el reconocimiento a su identidad cultural, es necesario, por lo tanto, avanzar en paralelo en tres direcciones: el acceso y el gozo en igualdad de condiciones de los derechos sociales; la protección frente a la vulneración del derecho a la no-discriminación; así como el reconocimiento institucional de su identidad cultural y la promoción de su participación en las distintas esferas de la sociedad, como ciudadanos y ciudadanas, como gitanos y gitanas, poniendo en valor su identidad cultural y las aportaciones que a lo largo de la historia hicieron a la sociedad.
 
El Día Internacional del Pueblo Gitano, aun sin ser reconocido oficialmente en España, se celebra cada vez más en pueblos y ciudades por la implicación y el compromiso de numerosas administraciones, entidades e instituciones, que reconocen el pueblo gitano como parte inherente de nuestra sociedad. ES un buen momento, por lo tanto, para reivindicar la diversidad cultural y el valor que acercan las distintas identidades culturales, plurales, diversas y dinámicas, que, como la gitana, conforman nuestra sociedad.
 
Pero también es buen momento para pedir el apoyo de los poderes públicos y la solidaridad de la sociedad para avanzar,  como lo están haciendo otros grupos o colectivos más activos o con mayores apoyos en la sociedad, hacia el reconocimiento de unos derechos económicos, sociales y culturales que permitan a los gitanos y gitanas no sólo mejorar sus condiciones de vida, sino ser parte activa de la ciudadanía.
 
 
Santiago de Compostela, 11 de abril de 2018

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